Crónica de un show electrizante - Conan O'brien en el festival de comedia en vivo en Nueva York

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5 de la mañana en una pequeña estación de bus en Philadelphia. Aún no estaba totalmente despierto, pero la emoción por ver a Conan O’brien en vivo me daba energía. Mi bus hacia Nueva York salía en 30 minutos y en aproximadamente dos horas estaría en Manhattan. Tenía algunos compromisos en Philly esa semana por lo que lastimosamente mi visita a Nueva York tendría que ser fugaz; a las 10 de la noche estaría de vuelta.

Cuando salimos todavía estaba oscuro así que logré dormir un poco, pero apenas amaneció, desperté y aproveché el wifi del bus para planificar mi trayecto desde la estación al legendario Teatro Apollo en el barrio de Harlem. Había reservado la entrada por Internet hace un mes y, aunque el show empezaba a las 4 de la tarde, el ticket físico tenía que ser retirado esa misma mañana en la boletería.

El legendario teatro Apollo de Harlem fue el escenario del show de Conan

El legendario teatro Apollo de Harlem fue el escenario del show de Conan

Llegué puntual a las siete y media a la estación. Caminé dos minutos hasta la entrada del metro, compré una tarjeta con cuatro viajes, y en 5 minutos estuve en el tren de la línea azul camino a mi parada: 125th Street.

El teatro estaba a solo 2 cuadras de ahí. Cuando llegué a eso de las 8, ya había una fila considerable esperando que la boletería abriera. Me resigné a esperar un buen rato pero la cola avanzó rápido y en menos de media hora ya tenía mi entrada en la mano. ¡Esa noche vería a Conan O’brien y desde la tercera fila!

'El anfitrión más fascinante en Late Night (y el más subestimado)' - New York Times

Por motivo de su visita a la gran manzana, el New York Times escribió un artículo acerca de Conan que resume perfectamente el porqué de mi afición por él. (Lo puedes leer completo aquí). En esencia, la nota resalta a O’brien como uno de los mejores comediantes de televisión, a pesar de sus modestos ratings, por su estilo clásico y liviano que se mantiene alejado de los intentos forzados de otros comediantes por ser ‘virales’ en Internet. Su sencillez, su gran carisma y su humor ridículo han atraído a millones de leales fanáticos de todo el mundo durante más de dos décadas.

Mis entradas para ver a Conan, ¡y desde la tercera fila!

Mis entradas para ver a Conan, ¡y desde la tercera fila!

Después de un pequeño paseo por Central Park y un delicioso almuerzo en un restaurante del barrio Koreano, regresé a Harlem ‘temprano’ (a las 2 y media), con la intención de adelantarme a la multitud. Sin embargo, mis cálculos fallaron. Cuando llegué, la cola daba vuelta a la manzana. Era evidente que sería uno de los últimos en entrar.

Tras una hora de espera y amena conversación con mis compañeros de fila, finalmente entré. El acomodador me guió a mi asiento en el pasillo de la tercera fila. A tan solo dos metros a mi izquierda estaba sentada la banda practicando, y unos cuantos más al frente, el escenario. ¡No podía estar más deslumbrado! Nunca antes había estado en un espectáculo de televisión.

Por alguna razón imaginaba que sería frío, calculado y silencioso pero era lo contrario. Todo a mi alrededor estaba lleno de vida y color, con productores corriendo de arriba abajo y luces por doquier. Tomé fotos, y a pesar de que soy indiferente a las ‘selfies’, también me tomé fotos.

Foto: TBS Network - Así lucía el teatro, Estaba completamente lleno.

Foto: TBS Network - Así lucía el teatro, Estaba completamente lleno.

Como fuí de los últimos en ingresar, el teatro ya estaba a reventar. De la iniciativa propia del impaciente auditorio, se empezó a escuchar el coro ‘¡Conan! ¡Conan! ¡Conan!’. Al rato, un hombre con anteojos y expresión caricaturesca salió al escenario. Era el comediante de apertura que anima al público antes de cada show. Empezó a correr de arriba a abajo como desquiciado, saludando a todos.

Yo quedé tan impresionado que cuando pasó al lado mío y me ofreció chocar su mano, quedé helado sin reacción. Mi vecino de atrás me toco la espalda y me preguntó ‘What's wrong with you man?’ (¿Que te pasa amigo?). Solo atiné a encoger los hombros y a responder con una sonrisa confundida ‘¡No sé que está pasando!’.

La energía era electrizante, ¡y eso que Conan aún no asomaba! El animador empezó a hacer concursos de baile con miembros del público mientras la banda tocaba a todo pulmón. Era una fiesta con la cuál yo me habría podido marchar satisfecho. Y, justo cuando pensé que la emoción no podía escalar más, el teatro estalló de pie con aplausos cuando salió el compañero fiel de Conan, Andy Richter. Saludó con una leve venia, y se paró en su podio para presentar el show.

A partir de aquí recuerdo todo como un sueño en cámara lenta. Después de la presentación de Andy, llegó la hora que los mil quinientos fanáticos estábamos esperando. A paso lento y casual, con las manos dentro de los bolsillos de su terno azul, el mismísimo Conan O’brien salía al escenario entre el incesante y ensordecedor coreo de su nombre.

Video: TeamCoco.com - Este fue el segmento pre-grabado que pasaron después del monólogo.

Cuando finalmente el ruido bajó lo suficiente para dejarlo hablar, Conan saludó e inició su monólogo. Cada chiste hacía explotar de risa al teatro entero. Luego, el fondo del escenario se convirtió en pantalla y mostró un segmento que se había grabado unos días antes en el famoso restaurante ‘Sylvia’s’ de Harlem. (Te lo dejo acá arriba. Es muy chistoso).

A continuación vino una parte que siempre me había causado mucha curiosidad: ¿que pasaba durante los cortes comerciales? Pues, Conan se quedó solo en medio del escenario moviendo la cabeza al son de la música que tocaba la banda. Yo seguía tan fascinado por la situación que permanecí estático, con la boca y los ojos bien abiertos, viéndolo.

Esta expresión boba captó su atención. Me quedó viendo, me apuntó con el dedo, asintió con la cabeza como diciendo ‘Si, te veo’ y se acercó hacia mi. Instantáneamente fue interceptado por mis vecinos que se abalanzaron sobre él cuando se acercó. Aún así, logré que me diera la mano y no la solté por un momento que pareció eterno hasta que Conan con esfuerzo y una sonrisa logró safarse. Yo no podía creerlo.

Foto: TBS Network - Presidente Bill Clinton (Izq) y Conan O'Brien (Der)

Foto: TBS Network - Presidente Bill Clinton (Izq) y Conan O'Brien (Der)

El corte comercial terminó y llegó la hora del invitado principal: Bill Clinton, expresidente de los Estados Unidos. Su imagen delgada y avejentada contrastaba con la que yo recordaba de mi infancia en los noventas. La entrevista duró más de media hora, por el detalle y la pasión con los que Bill respondía a las preguntas.

En un punto, uno de los productores comenzó a implorar con señas desesperadas que terminen ya que estaban muy pasados de tiempo. A pesar de esto, la entrevista resultó conmovedora e inspiradora y el público lo reconoció con una gran ovación.

Corte comercial de nuevo. Esta vez, mientras sus asistentes sacaban el sofá y el escritorio del escenario, Conan y Andy conversaron con Bill hasta que la pausa terminó y los dos últimos desaparecieron. El comediante Jack Whitehall fue presentado y, pese a que claramente estaba nervioso, su presentación de ‘Stand up’ fue muy dinámica y chistosa.

Foto: TBS Network - Conan en su monólogo de despedida

Foto: TBS Network - Conan en su monólogo de despedida

Y así, en un parpadear, llegó el final del show. Conan salió para despedirse y tras terminar la parte que saldría en la televisión, contó con complicidad que antes de presentar a Jack le dijo, ‘Acabo de cortar la entrevista con un ex presidente por tí. Más te vale que seas bueno’. Tal vez por eso Jack estuvo nervioso. Después, tomó un micrófono y se despidió con una canción que interpretó junto con la orquesta.

Por más que, como decimos en latinoamérica, el público le pedía ‘otra’, Conan se retiró del escenario y todo terminó. La gente, que a este punto estaba afónica de tanto gritar, salió del teatro y se disipó rápidamente por entre las calles de Nueva York. Yo me dirigí con prisa a la estación y en media hora estaba otra vez en el bus de vuelta a Philly, como si no hubiera pasado nada.

Al día siguiente desperté con ese vacío, entre alegre y nostálgico, que uno siente cuando algo tan esperado termina. Para tratar de recapturar un poco el momento me puse a ver videos del show en internet. Traté de encontrarme en las imágenes ya que, al fin y al cabo, había estado en la tercera fila. ¡En alguna toma debía asomar!

Y, en efecto, ahí estaba, aunque a medias. Solo aparecía en una de las tomas, y solo del cuello para abajo. Quizás el director pensó que mi cara no era para salir en televisión, quizás fue una coincidencia. (Prefiero la segunda opción.)

Foto: TBS Network - Esto fue lo que salió de mí en el video del monólogo de aquel día

Foto: TBS Network - Esto fue lo que salió de mí en el video del monólogo de aquel día

En fin, así terminó mi aventura de doce horas en Nueva York. Sabía que el show de Conan sería bueno pero sin duda superó mis expectativas. A parte de ser extremadamente profesional, el equipo de producción fue muy amable. Es común escuchar acerca de celebridades antipáticas cuando están fuera de cámara, pero por suerte este no fue el caso. Conan y Andy demostraron ser igual de cálidos, humildes y cercanos en persona que en cámara.

Si eres fanático de Conan como yo, seguro habrás compartido la emoción de mi relato. Si por lo contrario, no estás familiarizado con este extraordinario comediante y su 'talk show', espero que esta crónica te motive a buscar sus videos y seguir su show que seguro te harán reír mucho. Y, si alguna vez tienes la oportunidad de ir a verlo en vivo, no dudes en ir. ¡Es una experiencia inolvidable!

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