¿La realidad existe o es una simulación virtual? - La revolucionaria teoría de Elon Musk

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El título de este artículo quizás te parezca un poco absurdo. Antes de escribirlo, yo también pensaba que es un disparate cuestionar nuestra existencia cuando todo es tan ‘real’ y palpable. Es imposible que seamos una simple simulación virtual como el juego ‘Sims’, ¿no?

La verdad es que, por más ilógica que suene, esta teoría comienza a tener sentido a medida que uno aprende más sobre ella. Por eso ha ganado tanta popularidad últimamente, incluso entre algunos famosos científicos y empresarios que han salido a respaldarla.

¿De qué se trata? ¿Deberíamos preocuparnos? En Elegancia Tropical te contamos.

Celebridades como Elon Musk creen que podríamos ser una simulación como el juego 'The Sims'

Celebridades como Elon Musk creen que podríamos ser una simulación como el juego 'The Sims'

Origen de la teoría

Aunque esta teoría parece sacada de un libro de ciencia ficción, en verdad los primeros en discutirla fueron los filósofos de la Antigua Grecia. Ellos consideraban seriamente la posibilidad de que la ‘realidad’ fuera solo el sueño de algún dios. Si bien esto no es precisamente igual a una simulación computarizada, esta fue la primera vez que se cuestionó nuestra existencia. 

Durante los próximos 2500 años, la idea quedó confinada al mundo de la ficción. Un buen ejemplo es el cuento ‘Las ruinas circulares’ de Jorge Luis Borges, en el cual un hombre se da cuenta que es el producto de la imaginación de otro.

El filósofo sueco Nick Bostrom es el padre moderno de esta teoría

El filósofo sueco Nick Bostrom es el padre moderno de esta teoría

No fue hasta el 2003 cuando la idea volvió a ser seriamente discutida gracias al filósofo sueco Nick Bostrom. En su ensayo titulado ‘¿Estás viviendo en una simulación computarizada?’, el profesor de Oxford analiza la posibilidad de que nuestra realidad sea creación de una 'supercomputadora' construida por una civilización más desarrollada. 

Luego, en el 2016, el influyente multimillonario tecnológico Elon Musk aumentó el furor al afirmar que la probabilidad de que nuestro universo sea una simulación virtual era muy alta. A partir de ahí, se desató una ola de científicos y filósofos lanzados a probar o refutar esta extravagante teoría.

Argumentos a favor

Cuando se los analiza fríamente, los argumentos a favor resultan bastante convincentes y razonables. La ‘prueba’ clave de esta hipótesis es la composición de nuestro propio universo. Mientras más lo exploramos, más nos damos cuenta de que funciona bajo estrictas reglas matemáticas.

Los algoritmos y ecuaciones con las que podemos explicar, calcular y predecir el cosmos podrían ser el código en el que está programado, igual que cualquier aplicación o programa de computador.

Las reglas matemáticas que rigen el universo podrían ser el código con el que está programado

Las reglas matemáticas que rigen el universo podrían ser el código con el que está programado

Imaginemos un videojuego donde un científico está investigando cómo funciona su universo virtual. Poco a poco, descubrirá que todo obedece a un riguroso código matemático, (el código que el programador usó). Este podría ser nuestro caso.

Elon Musk añade que "Hace 40 años teníamos el juego ‘Pong’: dos rectángulos y un punto. Hoy en día, tenemos simulaciones fotorrealistas en 3D con millones de personas jugando simultáneamente... Si asumimos que siempre habrá un grado de mejora, los videojuegos eventualmente se volverán indistinguibles de la realidad".

En 40 años pasamos de juegos como este a realidad virtual e inteligencia artificial

En 40 años pasamos de juegos como este a realidad virtual e inteligencia artificial

Si en 40 años nuestra tecnología ha desarrollado tanto, que hasta podemos hacer simulaciones de situaciones como el clima, ¿quién quita que otra civilización más avanzada haya creado un 'super-ordenador' que esté produciendo nuestra realidad como nosotros hacemos con los videojuegos?

El físico teórico James Gates de la Universidad de Maryland incluso agrega que hay fórmulas, que los navegadores de internet como Google utilizan para funcionar, que se usan para calcular fenómenos del universo como los quarks o la supersimetría. ¿Ves cómo empieza a tener sentido?

Pero, ¿qué tan probable es que haya una especie suficientemente sofisticada y capaz de tal tecnología?

Ante una civilización más desarrollada nosotros pareceríamos tan primitivos como un chimpance

Ante una civilización más desarrollada nosotros pareceríamos tan primitivos como un chimpance

El famoso astrofísico Neil deGrasse Tyson, otro entusiasta de esta idea, tiene una respuesta contundente. Él señala la gran diferencia intelectual que existe entre humanos y chimpancés, a pesar de que compartimos más del 98 por ciento de nuestro ADN.

Por ende, en algún lugar podría haber alguien cuya inteligencia sea significativamente mayor a la nuestra. Ante ellos, nosotros pareceríamos tan primitivos como los chimpancés nos parecen a nosotros.

Argumentos en contra

Lógicamente, no todos están de acuerdo. La física teórica Lisa Randall de Harvard atribuye esta ‘paranoia’ a la fuerte influencia de la tecnología. En un mundo donde todo es internet y programación, es natural que lleguemos a pensar que nosotros mismos somos una creación virtual. Sin embargo, para ella la probabilidad de que esto sea cierto es prácticamente 0.  

Investigadores de Oxford aseguran que la existencia de una supercomputadora es físicamente imposible

Investigadores de Oxford aseguran que la existencia de una supercomputadora es físicamente imposible

Adicionalmente, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford calculó que para almacenar la información de la supuesta simulación de nuestro universo, se requeriría una memoria hecha con más átomos de los que existen en el universo. Según ellos, la existencia de tal supercomputadora es físicamente imposible. 

Pero, aunque los mismos investigadores no descartan que pueda existir una tecnología más eficaz, otras teóricos han refutado sus hallazgos con otro concepto aún más abstracto.

¿Quién dice que la simulación tiene que ser de todo el universo? La simulación podría ser solo de una persona. Quizás solo exista yo, quien escribe este artículo, o quizás solo existas tú quien lo lee. Tal vez todo lo que vemos y con lo que interactuamos es creado por la computadora a medida de que nos movemos en el tiempo y espacio, sin necesidad de que todo funcione a la vez. 

¿Alguna vez sabremos la verdad?

Saber la verdad sobre nuestra existencia es prácticamente imposible. Cualquier evidencia comprobatoria o contradictoria podría ser simulada por nuestros ‘creadores’. La única prueba real sería encontrar una ‘falla de programación’.

Al igual que cualquier software, el programa que hace funcionar a nuestro universo podría tener una falla o ‘glitch’, como ocurre en la película ‘The Matrix’. Solo descubrir algo así probaría esta teoría. 

Solo encontrar una 'falla de programación' podría probar esta teoría

Solo encontrar una 'falla de programación' podría probar esta teoría

Las implicaciones existenciales

Simulación o no, ¿importa? Sí. Para empezar, si somos un programa de computador, hay que agregar la alternativa de un virus cibernético a la lista de posibles causas del fin del mundo.

Además, si de alguna forma logramos ‘hackear’ el código de programación, abriríamos la puerta a la vida eterna, a la resurrección, al viaje en el tiempo e incluso a ‘resetear’ el sistema y empezar todo desde zero.

Hackear el hipotético código que nos programa nos permitiría resucitar o vivir para siempre

Hackear el hipotético código que nos programa nos permitiría resucitar o vivir para siempre

También, técnicamente nuestros programadores serían nuestros ‘dioses’. Por suerte, hasta ahora el estudio del cosmos ha demostrado que este funciona independiente de cualquier ‘superpoder’. Así que, a menos que ellos se aburran y decidan cerrar el programa, parece que no hay de qué preocuparse.

Para bien o para mal, esta teoría no es más que una extravagante idea. Eso sí, no olvidemos que hace solo 500 años, las mentes más brillantes del mundo rechazaban tajantemente que la tierra no sea el centro del universo, y como bien sabemos ahora, estaban muy equivocados. De modo que no podemos cerrarnos a nada ya que todo es posible.

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